Los datos de energía, compras, agua, residuos y plantilla ya forman parte de la actividad diaria de una empresa. Organizarlos permite controlar costes, mejorar las operaciones y preparar la información que pueden exigir la normativa, los clientes o las entidades financieras.
El problema aparece cuando esos registros se reconstruyen para cada solicitud. Finanzas prepara una versión, operaciones mantiene otra y el equipo de sostenibilidad vuelve a pedir documentos al acercarse el cierre.
El informe de sostenibilidad obligatorio debe partir de esa información, no convertirse en un proceso desconectado del negocio. Dcycle estructura los datos para reutilizarlos en la preparación de informes, el análisis de ahorros y las decisiones operativas.
Qué informe de sostenibilidad es obligatorio en España
En España, determinar qué documento debe presentar una empresa exige distinguir entre EINF, CSRD y las obligaciones de huella de carbono. Sus criterios, contenidos y calendarios no son intercambiables.
No existe un único informe aplicable a todas las empresas. La obligación depende del marco jurídico, del tamaño, de la estructura del grupo y del ejercicio analizado.
EINF bajo la Ley 11/2018
El Estado de Información No Financiera sigue siendo relevante para las sociedades y grupos españoles incluidos en los criterios de la Ley 11/2018. Su contenido abarca cuestiones ambientales, sociales, laborales, de derechos humanos, anticorrupción y relativas a la sociedad.
La evaluación no debe reducirse a comprobar si una empresa supera una cifra de empleados. También intervienen las condiciones económicas, la consideración de entidad de interés público y las reglas de consolidación o exención.
El EINF debe presentarse en la forma legalmente admitida y está sujeto a verificación independiente. Por eso, identificar las empresas obligadas al EINF es el primer paso para definir el alcance del trabajo. Después deben concretarse las sociedades, los periodos y la documentación que respaldará la información.
La modificación del marco europeo no elimina automáticamente una obligación nacional. Cada empresa debe revisar la legislación española aplicable y su evolución.
CSRD y ESRS tras Ómnibus I
La reforma de la CSRD aprobada en 2026 restringe su ámbito general a empresas o grupos que superan simultáneamente estos umbrales:
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Más de 1.000 empleados.
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Más de 450 millones de euros de cifra de negocios neta anual.
La reforma sustituye el anterior análisis general basado en cumplir 2 de 3 criterios de tamaño. También elimina la incorporación obligatoria general de las pymes cotizadas prevista inicialmente.
El calendario de la segunda ola contempla los ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2027, con publicación en 2028. Las empresas de la primera ola requieren un análisis separado de las disposiciones transitorias.
En España, la exigibilidad concreta debe revisarse junto con la transposición nacional y las reglas aplicables a cada sociedad. El nuevo ámbito europeo no debe tratarse como si hubiese sustituido automáticamente todas las obligaciones españolas.
Huella de carbono y plan de reducción
El Real Decreto 214/2025 establece obligaciones de cálculo de la huella de carbono y de elaboración y publicación de planes de reducción para determinadas organizaciones.
El Real Decreto 214/2025 debe analizarse por separado del informe completo de sostenibilidad. Puede compartir registros de energía y emisiones con el EINF o la CSRD, pero no cubre por sí solo la información laboral, social o de gobierno corporativo.
También debe distinguirse la obligación de calcular y publicar información de la inscripción en el registro correspondiente. No son decisiones equivalentes ni tienen necesariamente el mismo carácter obligatorio.
Una empresa puede quedar fuera de la CSRD y seguir necesitando un EINF, una huella de carbono o información ambiental para sus relaciones comerciales.
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Solicitar demoCómo organizar los datos para el informe
Dcycle proporciona una plataforma de datos para organizar información ambiental, operativa, de proveedores y de plantilla en un entorno compartido. El informe es uno de los resultados que pueden obtenerse de esa base, junto con el análisis de costes y la gestión del desempeño.
La empresa ya genera buena parte de los registros necesarios en sus facturas, ERP, sistemas de recursos humanos, compras, logística e instalaciones. El objetivo es estructurarlos y mantener su relación con las fuentes, en lugar de volver a recopilarlos para cada proyecto.
La automatización de datos para CSRD resulta útil cuando se apoya en responsabilidades y controles claros. Conectar fuentes reduce tareas repetitivas, pero sigue siendo necesario revisar las excepciones, documentar estimaciones y validar los resultados.
Cada departamento puede aportar la información que conoce y mantener una frecuencia de actualización acordada.
Finanzas dispone de facturas y registros económicos. Operaciones conoce consumos, instalaciones y procesos. Compras gestiona cantidades y proveedores. Recursos humanos mantiene la información laboral correspondiente.
Esta distribución permite detectar qué datos faltan y quién debe revisarlos. También evita que todo el conocimiento dependa de una persona que recopila archivos por correo al final del ejercicio.
Para revisar una cifra no basta con conservar el valor final. Hay que poder identificar su origen, periodo, unidad y tratamiento.
La plataforma ayuda a organizar los registros y las evidencias que respaldan los cálculos. Los criterios de validación, los responsables y las necesidades de revisión deben definirse según el proyecto.
Esto facilita explicar los resultados durante una revisión interna o una verificación. No sustituye el juicio técnico ni garantiza por sí solo que una divulgación cumpla todos los requisitos aplicables.
Una factura eléctrica puede aportar datos para calcular emisiones, revisar el gasto energético y estudiar una inversión en eficiencia.
El registro de origen es el mismo, pero cada uso necesita un tratamiento diferente. El cálculo ambiental requiere factores y límites metodológicos; el análisis económico necesita tarifas, costes e hipótesis de inversión.
De forma similar, los registros de materiales pueden apoyar la huella de carbono, la evaluación de proveedores y el control de desperdicios.
Dcycle permite trabajar sobre una base compartida sin confundir esos resultados. La información laboral y de gobierno corporativo mantiene sus categorías y necesidades de acceso, en lugar de agruparse incorrectamente como datos ambientales.
Cuando cambia un requisito, la empresa puede revisar la correspondencia entre los registros y las divulgaciones, actualizar un cálculo o modificar una salida.
Esto no elimina cualquier trabajo adicional. Un nuevo requisito puede exigir información que antes no se recogía. Sin embargo, conservar las fuentes y las metodologías permite identificar la diferencia y actuar sobre ella, sin comenzar todo el proceso desde cero.
El cumplimiento queda así conectado con otros usos de la información. Los datos permanecen disponibles para preparar informes, analizar ahorros y tomar decisiones operativas, aunque cambie el documento final.
Cómo saber si tu empresa debe presentar el informe
La evaluación debe realizarse con datos jurídicos y financieros correctos. Una lista genérica puede orientar, pero no sustituye el análisis de la sociedad y del grupo.
Debe utilizarse la definición, el periodo y el nivel de cálculo exigidos por cada norma.
1. Número medio de empleados
En la CSRD revisada, superar el umbral de empleados no basta por sí solo. También debe cumplirse el criterio económico correspondiente.
El EINF tiene sus propias condiciones. No conviene trasladar automáticamente a este régimen los umbrales de la directiva europea.
2. Cifra de negocios y balance
La CSRD revisada utiliza la cifra de negocios neta como parte de su criterio general de ámbito.
El EINF conserva su análisis específico de tamaño y condiciones. Es necesario comprobar qué magnitudes corresponden al ejercicio y si deben evaluarse a nivel individual o consolidado.
La identificación de las empresas obligadas por CSRD debe hacerse antes de configurar el proceso documental. De lo contrario, la empresa puede recopilar información innecesaria o dejar fuera entidades relevantes.
3. Empresa individual o grupo consolidado
Una sociedad que no supera los límites por sí sola puede formar parte de un grupo que sí los supera.
Las matrices deben revisar las filiales incluidas, el perímetro consolidado y las posibles exenciones. Después, ese análisis debe trasladarse al proceso de datos.
Si las filiales utilizan unidades, periodos o metodologías diferentes, la consolidación será más difícil de revisar. Conviene documentar también cómo se tratan las incorporaciones, ventas o cambios de actividad durante el ejercicio.
4. Cotización y condición de entidad de interés público
La cotización y la condición de entidad de interés público pueden influir en determinadas obligaciones y situaciones transitorias.
Las compañías cotizadas también deben considerar los requisitos y criterios de supervisión que correspondan, incluido el papel de la CNMV cuando resulte aplicable.
No debe asumirse que cualquier sociedad cotizada entra automáticamente en el nuevo perímetro general de CSRD.
5. Presencia de un grupo de terceros países
Los grupos con matriz fuera de la UE tienen un régimen específico. La reforma contempla un umbral de más de 450 millones de euros de cifra de negocios neta en la Unión y condiciones relacionadas con la presencia de filiales o sucursales, cuyo umbral relevante se eleva a 200 millones.
Este análisis no debe confundirse con el de una matriz europea. Deben revisarse las condiciones completas, el calendario correspondiente y la transposición aplicable.
Identifica el ejercicio sobre el que se informa, la fecha de publicación y la versión de los estándares que corresponde utilizar.
Las empresas de la primera ola, las que acceden posteriormente y los grupos de terceros países no deben tratarse como si compartieran un único calendario.
El análisis jurídico debe validarse con especialistas. La preparación operativa puede avanzar en paralelo mediante la identificación de fuentes, responsables y evidencias.
Qué debe incluir un informe obligatorio
El contenido depende del marco aplicable. Tanto el EINF como la información bajo ESRS necesitan datos respaldados y una explicación coherente de políticas, riesgos, actuaciones y resultados.
Datos ambientales
Pueden incluir energía, combustibles, emisiones, materiales, agua, residuos, contaminación y biodiversidad, según los requisitos y la relevancia de cada cuestión.
Para cada indicador conviene conservar la fuente, el periodo, la unidad, el método de cálculo y las evidencias.
Los registros utilizados en una huella de carbono corporativa también pueden aportar información para un plan de reducción y para revisar costes operativos. Esa reutilización requiere comprobar que los límites y metodologías son adecuados para cada resultado.
Información social y laboral
La empresa puede necesitar datos de contratación, rotación, remuneración, igualdad, formación, salud y seguridad, organización del trabajo y derechos humanos.
Recursos humanos debe participar desde el diseño del proceso, no únicamente cuando se aproxima el cierre.
Esta información debe mantenerse diferenciada de los datos ambientales y gestionarse con los accesos y controles adecuados, especialmente cuando existen datos personales.
Gobierno corporativo
El informe puede requerir información sobre responsabilidades, ética empresarial, prevención de la corrupción y supervisión.
También debe explicar cómo se gestionan los asuntos relevantes y qué resultados se han obtenido. Disponer de una política no equivale a demostrar que se ha aplicado.
Los registros de aprobación, seguimiento y revisión ayudan a conectar las declaraciones con las actuaciones reales.
Doble materialidad y ESRS
La doble materialidad analiza los impactos de la empresa sobre las personas y el medioambiente, así como los riesgos y oportunidades financieros asociados a esas cuestiones. Sus conclusiones orientan las divulgaciones bajo ESRS y ayudan a priorizar la recopilación.
Los ESRS revisados se publicaron el 21 de septiembre de 2026 mediante el Reglamento Delegado (UE) 2026/1563. Su entrada en vigor está prevista para el 10 de noviembre de 2026, con aplicación general a ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2027 y una opción de aplicación anticipada para determinadas empresas ya sujetas a los estándares.
La Comisión explica que la simplificación de los ESRS reduce más del 60 % de los puntos de datos obligatorios y más del 70 % del total. Esa reducción no elimina la necesidad de justificar la materialidad, mantener evidencias y consolidar información coherente.
Formato digital y verificación
Preparar datos estructurados facilita las revisiones y futuras salidas digitales. Sin embargo, no debe confundirse esa preparación con una obligación inmediata de etiquetar cualquier informe.
El criterio de ESMA distingue la presentación digital del etiquetado de la información de sostenibilidad. Mientras no se adopten las reglas correspondientes mediante un reglamento delegado, las empresas no están obligadas a efectuar ese marcado.
En cualquier caso, deben conservarse evidencias para la revisión o verificación que corresponda. Una cifra sin fuente identificable, metodología o responsable genera preguntas y trabajo adicional.
Qué ocurre si la empresa queda fuera de CSRD
Quedar fuera del perímetro directo no significa dejar de recibir solicitudes de información.
Las empresas pueden necesitar datos para financiación, licitaciones, relaciones comerciales o peticiones de su grupo. También pueden seguir sujetas a obligaciones nacionales distintas.
La recopilación de datos de proveedores debe ser proporcionada y explicar qué información se necesita. Solicitar un periodo, una unidad y una evidencia concreta suele ser más útil que enviar cuestionarios extensos sin contexto.
Ómnibus I incorpora una protección para determinadas empresas de la cadena de valor con hasta 1.000 empleados, vinculada al estándar voluntario correspondiente. Debe aplicarse dentro de su ámbito, sin interpretarla como una prohibición general de cualquier petición comercial o legal.
Para una pyme, disponer de un conjunto de datos básico y reutilizable puede ser suficiente para muchas necesidades. No siempre tiene sentido implantar todo un proceso CSRD.
El estándar VSME ofrece una referencia proporcionada para organizar información voluntaria. También puede ayudar a responder de forma consistente, evitando reconstruir los mismos datos para cada banco o cliente.
4 errores frecuentes en las empresas españolas
Las modificaciones europeas no eliminan por sí solas una obligación nacional.
Cada marco debe evaluarse por separado. Después pueden coordinarse las fuentes y los controles para evitar duplicidades, sin asumir que ambos documentos tienen exactamente el mismo contenido.
1. Confundir CSRD y EINF
Pedir facturas, datos laborales y archivos de filiales durante el cierre concentra el trabajo y deja poco margen para corregir incidencias.
La recopilación debe integrarse en la actividad habitual. Las revisiones periódicas permiten detectar ausencias o desviaciones antes de que se conviertan en un problema de cierre.
Además, los datos llegan a tiempo para gestionar consumos y costes, no únicamente para explicar lo ocurrido meses después.
2. Preparar el informe solo al final del año
Una hoja de cálculo puede ser adecuada para determinados análisis. El problema aparece cuando se utiliza como repositorio central sin responsables, control de versiones ni relación con las evidencias.
En organizaciones con múltiples centros y filiales, esas carencias dificultan la consolidación y la revisión.
La decisión no consiste en eliminar todas las hojas, sino en establecer una base fiable y un proceso que permita saber qué dato se está utilizando y por qué.
3. Usar Excel como sistema central
Una consultora puede aportar criterio técnico, pero la empresa necesita mantener el control de sus fuentes, metodologías y decisiones.
Si cada ejercicio empieza de cero, el coste se repite y resulta difícil explicar cómo evolucionan los indicadores.
El apoyo externo debe complementar un proceso interno documentado, no sustituir la capacidad de la organización para acceder a su propia información.
Cómo preparar el informe sin rehacer el trabajo
1. Confirma el marco y el perímetro
Define qué obligaciones corresponden y para qué ejercicio. Identifica sociedades, instalaciones, actividades y posibles exenciones.
Documenta quién valida esta evaluación y cuándo debe revisarse, especialmente si cambian la estructura del grupo o la normativa.
2. Mapea las fuentes existentes
Identifica dónde se generan los datos de energía, combustible, materiales, agua, residuos, plantilla y proveedores.
Registra sistemas, responsables, frecuencia y unidades. Comprueba qué información ya está disponible antes de crear nuevos cuestionarios o plantillas.
3. Establece controles y evidencias
Define las comprobaciones mínimas para cada indicador.
Revisa periodos incompletos, duplicidades, unidades incompatibles y diferencias relevantes respecto al ejercicio anterior. Conserva las evidencias y documenta el uso de estimaciones.
Evita que una sola persona sea el único punto de conocimiento del proceso.
4. Automatiza la recopilación repetitiva
Prioriza las tareas frecuentes y las fuentes que aportan más volumen de información.
La automatización debe facilitar la incorporación de datos y la detección de incidencias. No convierte automáticamente una fuente incompleta en información fiable.
Mantén un circuito de revisión para excepciones y cambios de criterio.
5. Reutiliza una misma base
Relaciona los registros con los resultados que necesitan distintos equipos.
Los consumos pueden apoyar cálculos ambientales y revisiones de gasto. Las compras pueden alimentar evaluaciones de proveedores y análisis de materiales. Los indicadores consolidados pueden servir para preparar documentación y priorizar inversiones.
Cada salida necesita su metodología, pero no tiene por qué exigir una nueva recopilación completa.
Estructura una vez tus datos ambientales y reutilízalos en EINF, CSRD, huella, auditorías y decisiones operativas.
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El informe de sostenibilidad obligatorio en España requiere distinguir con precisión entre EINF, CSRD y las obligaciones de huella de carbono. Aplicar los umbrales o calendarios de una norma a otra puede llevar a decisiones incorrectas.
La preparación empieza por confirmar el marco y organizar la información que ya existe en la empresa. Fuentes identificables, responsables claros y evidencias accesibles permiten trabajar con mayor consistencia durante todo el ejercicio.
El valor no termina en el documento. Una base compartida también ayuda a revisar costes, identificar consumos anómalos y priorizar mejoras. El cumplimiento se convierte en uno de los resultados de una gestión de datos útil para el negocio.
Si quieres estructurar esa información y reutilizarla en informes, análisis de ahorro y decisiones operativas, solicita una demostración de Dcycle para valorar cómo conectar tus fuentes y equipos.
Preguntas frecuentes (FAQs)
¿Qué empresas deben presentar un informe de sostenibilidad obligatorio en España?
Depende del marco. El EINF se aplica según la Ley 11/2018. La CSRD revisada se concentra con carácter general en empresas o grupos con más de 1.000 empleados y más de 450 millones de euros de cifra de negocios neta. También deben analizarse consolidación, cotización, exenciones y situación transitoria.
¿Cuándo deben reportar las empresas incluidas en la CSRD revisada?
El calendario europeo prevé recopilar información para los ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2027 y publicar en 2028. En España debe confirmarse la transposición nacional y las disposiciones aplicables a cada sociedad. Las compañías de la primera ola requieren un análisis específico de las reglas transitorias.
¿Ómnibus I elimina la obligación de presentar el EINF?
No automáticamente. Ómnibus I modifica el marco europeo de CSRD. El EINF responde a la legislación española y debe evaluarse de acuerdo con la Ley 11/2018 y su evolución normativa.
¿El RD 214/2025 forma parte del EINF?
No. Regula obligaciones relacionadas con la huella de carbono y los planes de reducción para determinadas empresas. Puede compartir datos con el EINF o la CSRD, pero es un marco diferente.
¿Una empresa fuera de CSRD tiene que facilitar datos?
Puede tener que hacerlo por el EINF, por otras obligaciones o porque clientes, bancos y licitaciones soliciten información. Para las empresas de hasta 1.000 empleados, Ómnibus I establece un límite basado en un estándar voluntario para las peticiones de la cadena de valor.