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CSRD

Sostenibilidad en el sector salud

Alba Selva Ortiz avatar Alba Selva Ortiz · · 14 min lectura
Sostenibilidad en el sector salud

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Las facturas energéticas, los registros de residuos y las compras hospitalarias contienen datos que permiten revisar costes, detectar ineficiencias y planificar inversiones sin comprometer la atención al paciente.

Sin embargo, esa información suele estar repartida entre mantenimiento, compras, finanzas y los responsables de cada centro. Cuando llega una solicitud de información, los equipos vuelven a recopilar y reconciliar documentos que ya existen.

Dcycle estructura esos datos para que puedan reutilizarse. La preparación de informes y las evidencias de cumplimiento se apoyan así en una base que también sirve para analizar ahorros, evaluar proveedores y tomar decisiones operativas.

En sanidad, esa conexión es especialmente importante. Reducir el impacto ambiental exige comprender cómo funcionan las instalaciones y los procesos asistenciales, manteniendo siempre la seguridad y la calidad de la atención.

El impacto ambiental del sector salud

El informe publicado en 2019 por Health Care Without Harm, en colaboración con Arup, estimó que la huella climática de la sanidad equivalía al 4,4 % de las emisiones netas mundiales de gases de efecto invernadero. Según aquella estimación, si el sector fuera un país, habría sido el quinto mayor emisor.

La cifra corresponde a un estudio concreto y no debe presentarse como una medición actualizada anualmente ni limitarse únicamente al CO₂.

Los hospitales funcionan de forma continuada, utilizan equipamiento intensivo en energía, generan diferentes tipos de residuos y dependen de cadenas de suministro farmacéuticas y de dispositivos médicos que pueden extenderse por numerosos países.

El reto es particular. Una organización sanitaria no puede reducir su actividad asistencial ni desconectar equipos necesarios para mejorar un indicador ambiental. Cada actuación debe evaluarse junto con sus consecuencias clínicas, técnicas y económicas.

Esto exige distinguir entre consumos necesarios para prestar el servicio y pérdidas evitables. Una fuga, una compra sobredimensionada o un sistema mal ajustado pueden generar costes e impactos sin aportar valor asistencial.

Las obligaciones normativas y las solicitudes de información añaden otra razón para organizar los datos. Pero su utilidad empieza antes del informe, en la gestión diaria de instalaciones, materiales y servicios.

Cómo organizar los datos ambientales sanitarios

Dcycle proporciona una plataforma de datos para organizar información procedente de diferentes centros, departamentos y proveedores. Su función es mantener una base reutilizable para los equipos que necesitan calcular impactos, revisar costes y preparar documentación.

En un grupo hospitalario, las fuentes pueden incluir facturas de suministros, registros de combustible, documentos de gestores de residuos, compras de materiales y datos de flota.

El objetivo no es trasladar historias clínicas a una plataforma ambiental. Para muchos análisis bastan datos operativos y agregados, seleccionados según la finalidad del proyecto.

Mantener el detalle de cada centro

Los hospitales y las redes sanitarias pueden tener instalaciones con perfiles muy distintos. Un centro de consultas, un hospital con actividad quirúrgica y un laboratorio no consumen los mismos recursos ni generan los mismos residuos.

Dcycle permite estructurar la información por entidades, instalaciones y periodos, manteniendo el detalle necesario para interpretar los resultados.

La consolidación del grupo puede convivir así con el análisis de cada centro. Antes de comparar instalaciones, deben considerarse su actividad, superficie, equipamiento y servicios.

Coordinar la recopilación entre departamentos

La automatización de datos aporta valor cuando reduce tareas repetitivas y mantiene la relación con las fuentes. Las conexiones disponibles, las cargas documentales y los procesos de revisión deben definirse según los sistemas de cada organización.

Mantenimiento puede aportar consumos. Compras, cantidades y documentación de proveedores. Finanzas, facturas y costes. El equipo ambiental coordina los criterios y revisa las incidencias.

Esto facilita identificar datos pendientes sin convertir al personal clínico en responsable de reconstruir información administrativa.

Organizar información de compras y proveedores

Las cantidades adquiridas, las especificaciones de materiales y la documentación de proveedores pueden apoyar la evaluación de impactos de medicamentos, dispositivos, textiles, alimentación y servicios externalizados.

La plataforma ayuda a organizar esa información para que pueda utilizarse en cálculos y revisiones. La calidad del resultado sigue dependiendo de la cobertura, los datos disponibles y la metodología aplicada.

No todos los proveedores disponen de información equivalente. Las estimaciones y las limitaciones deben quedar identificadas, no ocultas tras una cifra consolidada.

Reutilizar los datos en informes y decisiones operativas

Una factura eléctrica puede servir para calcular emisiones, revisar el gasto y estudiar una inversión en eficiencia. Un registro de residuos puede apoyar el análisis ambiental, la revisión de un contrato y la planificación de medidas de segregación.

La información también puede utilizarse para preparar documentación bajo distintos marcos, cuando corresponda. Cada resultado necesita sus propios límites, cálculos y evidencias.

Dcycle no sustituye la evaluación clínica, la revisión jurídica ni la verificación independiente. La ventaja está en conservar una base organizada que permita preparar informes, analizar ahorros y tomar decisiones sin repetir toda la recopilación.

Consejo: Antes de comparar centros, comprueba que los datos cubren el mismo periodo y considera las diferencias de actividad, superficie y complejidad asistencial. Registra las estimaciones y los cambios metodológicos para distinguir una mejora real de una diferencia en el servicio prestado.

5 fuentes de impacto ambiental en sanidad

La distribución de emisiones depende del tipo de organización y del perímetro analizado. Conviene separar las operaciones propias de las actividades de la cadena de valor y evitar asignar automáticamente el mismo perfil a todos los hospitales.

1. Energía en instalaciones

Quirófanos, laboratorios, diagnóstico por imagen, sistemas informáticos, iluminación y climatización contribuyen a una demanda eléctrica y térmica elevada.

Las necesidades varían por zona. Los requisitos de ventilación, temperatura y control ambiental deben mantenerse según las condiciones técnicas y sanitarias aplicables.

La eficiencia energética empieza por conocer dónde y cuándo se consume. La medición por edificios o sistemas puede ayudar a detectar funcionamiento innecesario, averías o diferencias que requieren investigación.

Entre las actuaciones que pueden estudiarse están la iluminación LED, el aislamiento, la recuperación de calor y la mejora de los sistemas de gestión del edificio. Su selección requiere una evaluación técnica y económica, no una promesa genérica de ahorro.

La contratación eléctrica también debe analizarse correctamente. El doble cálculo de Alcance 2 distingue los resultados basados en la ubicación de los basados en el mercado. Comprar atributos renovables y reducir el consumo físico son decisiones relacionadas, pero diferentes.

2. Residuos sanitarios

Los centros generan residuos comunes, envases, materiales infecciosos, objetos cortopunzantes, restos farmacéuticos y otros flujos específicos.

No todos requieren el mismo tratamiento. La clasificación correcta permite separar residuos no peligrosos de aquellos que necesitan una gestión especializada, que puede incluir incineración cuando corresponda.

Las medidas pueden incluir mejorar la segregación, reducir embalajes innecesarios y estudiar textiles reutilizables cuando los protocolos lo permitan.

El reprocesamiento de dispositivos de un solo uso exige especial cautela. El Real Decreto 192/2023 establece condiciones, exclusiones y responsabilidades específicas. No puede tratarse como una decisión general de ahorro o circularidad ni implantarse sin comprobar todos los requisitos aplicables.

La seguridad del paciente y el control de infecciones deben formar parte de la evaluación desde el inicio.

3. Cadena de suministro

La fabricación de medicamentos y dispositivos, la cadena de frío, los servicios contratados y la distribución generan emisiones fuera de las instalaciones propias.

La OMS señala en su publicación sobre compras sanitarias y descarbonización que la cadena de suministro representa entre el 60 % y el 80 % de las emisiones asociadas a la atención sanitaria. Es una referencia sectorial, no un porcentaje que deba asignarse automáticamente a cada organización.

La información de proveedores debe vincularse a productos, cantidades, periodos y métodos de cálculo. Una declaración corporativa de un fabricante no equivale necesariamente a la huella de cada artículo comprado.

Los equipos de compras pueden incorporar criterios ambientales junto con calidad, disponibilidad, seguridad y coste total. La colaboración con proveedores permite mejorar progresivamente los datos y evaluar alternativas con mayor fundamento.

4. Gases anestésicos

Los gases anestésicos, incluidos el desflurano y el óxido nitroso, también pueden contribuir a la huella climática. Sus emisiones durante el uso en instalaciones controladas por la organización deben diferenciarse de las emisiones de fabricación incluidas en la cadena de suministro.

Desde el 1 de enero de 2026, el uso de desflurano como anestésico inhalatorio está prohibido en la UE, salvo cuando sea estrictamente necesario y no pueda utilizarse otro anestésico por razones médicas.

La Comisión Europea explica esta excepción y la obligación de conservar la justificación médica. Las decisiones corresponden a los profesionales clínicos dentro del marco aplicable, no a un criterio ambiental aislado.

La gestión también puede revisar inventarios, pérdidas y equipos, siempre con participación de los responsables asistenciales y técnicos.

5. Transporte

Las ambulancias, los vehículos de servicio, los desplazamientos profesionales, los trayectos del personal y los viajes de pacientes generan emisiones de transporte.

Su clasificación depende del control de los vehículos, la actividad y el método utilizado. Los desplazamientos de pacientes requieren definir límites y supuestos, especialmente cuando un viaje tiene varios motivos.

La electrificación de determinadas flotas, las alternativas de movilidad para el personal y la telemedicina pueden estudiarse como actuaciones concretas.

En el caso de la atención a distancia, deben evaluarse la idoneidad clínica, la accesibilidad y la necesidad de visitas presenciales. Evitar un desplazamiento no justifica reducir la calidad del seguimiento.

CSRD y ESRS en organizaciones sanitarias

La CSRD no se aplica automáticamente a todos los hospitales, redes sanitarias o empresas farmacéuticas por pertenecer al sector.

La reforma europea de 2026 concentra su ámbito general en empresas o grupos que superan simultáneamente los 1.000 empleados y los 450 millones de euros de cifra de negocios neta anual.

También deben revisarse la forma jurídica, la consolidación, las posibles exenciones, la situación transitoria y la normativa nacional. Una entidad pública y un grupo hospitalario privado no deben analizarse como si tuvieran exactamente las mismas obligaciones.

Temas ambientales y sociales según la materialidad

Cuando corresponde aplicar ESRS, los asuntos relevantes se determinan mediante la evaluación de materialidad. En sanidad pueden ser especialmente importantes:

  • ESRS E1, cambio climático. Emisiones, energía, riesgos climáticos y actuaciones de transición.
  • ESRS E2, contaminación. Sustancias y emisiones contaminantes asociadas a procesos, laboratorios o actividades farmacéuticas.
  • ESRS E3, agua. Uso del recurso y efectos relacionados con las operaciones y la cadena de valor.
  • ESRS E5, recursos y economía circular. Materiales, residuos, productos y posibilidades de prevención o recuperación.
  • ESRS S1, plantilla propia. Condiciones laborales, salud y seguridad, formación y otros asuntos pertinentes.
  • ESRS S2, trabajadores de la cadena de valor. Condiciones relevantes en proveedores y servicios externalizados.
  • ESRS S4, consumidores y usuarios finales. Cuestiones pertinentes para pacientes y usuarios, cuando resulten materiales.

La información laboral, social y de gobierno debe mantenerse diferenciada de los datos ambientales, aunque forme parte de un mismo proceso corporativo.

Las organizaciones fuera del ámbito directo pueden recibir solicitudes de clientes, financiadores o administraciones. Cada petición debe analizarse según su finalidad y base aplicable, sin convertir cualquier solicitud comercial en una obligación legal general.

Políticas europeas y marco español

La transformación del sector no depende únicamente de la CSRD. También intervienen políticas sanitarias, energéticas, de productos y de contratación pública.

Estrategias europeas y seguridad de los productos

La Estrategia Farmacéutica para Europa aborda, entre otras cuestiones, la dimensión ambiental de los medicamentos. El Pacto Verde Europeo proporciona el marco general de transformación climática y de recursos.

El Reglamento de Productos Sanitarios, MDR, debe considerarse junto con las disposiciones nacionales que correspondan al producto y a la actividad. La evaluación de ciclo de vida o una intención de circularidad no permiten omitir requisitos de seguridad y funcionamiento.

Estas referencias tienen funciones distintas. Una estrategia pública, una obligación de producto y un estándar de divulgación no deben presentarse como si fueran el mismo instrumento.

Planes sanitarios y obligaciones en España

El PNIEC orienta la transformación energética, pero no establece por sí solo una obligación idéntica para cada centro sanitario.

El programa de actuación de 2026 del Plan de Salud y Medio Ambiente contempla HUCASAN, un sistema de información para recoger y centralizar datos de huella de carbono sanitaria. Esta actuación refuerza la importancia de trabajar con información coherente entre centros.

La Ley de Cambio Climático y su desarrollo mediante el Real Decreto 214/2025 requieren un análisis específico de la entidad. No debe afirmarse que todos los hospitales están obligados a calcular e inscribir su huella simplemente por su actividad.

Las obligaciones de cálculo, planificación, publicación e inscripción deben distinguirse según el sujeto y el régimen aplicable.

Iniciativas autonómicas y contratación pública

Cataluña ha incorporado la gestión ambiental y la compra pública verde a sus trabajos sobre el sistema sanitario. La documentación sobre medio ambiente y salud relaciona la contratación con la descarbonización y la eficiencia de recursos. Su aplicación necesita criterios concretos y mecanismos de seguimiento.

En el País Vasco, centros de Osakidetza han documentado actuaciones sobre energía, agua, residuos y movilidad. La declaración ambiental de Donostialdea recoge un ejemplo de planificación y responsabilidades a nivel de organización sanitaria.

En Andalucía, las buenas prácticas del SAS incluyen actuaciones sobre climatización y eficiencia energética. Estas experiencias permiten estudiar soluciones, sin asumir que sus resultados serán idénticos en cualquier hospital.

La contratación pública conecta estas iniciativas con los proveedores. Las exigencias concretas deben revisarse en cada procedimiento y contrato.

6 pasos prácticos para empezar

Identifica las prioridades de tu organización y desarrolla cada paso con los equipos que conocen los centros, los datos y los procesos asistenciales.

1. Definir el perímetro y preparar una primera medición

Define las entidades, centros y actividades incluidos. Identifica emisiones directas, energía adquirida y categorías relevantes de la cadena de valor.

Al evaluar un software de huella de carbono, comprueba cómo incorpora fuentes, mantiene evidencias y permite revisar cálculos. La herramienta debe encajar con la disponibilidad real de datos y las responsabilidades del grupo.

Conserva los registros de energía, residuos y compras, e identifica las estimaciones. La primera medición debe servir tanto para entender los impactos como para localizar carencias de información.

2. Evaluar la materialidad y los riesgos

Cuando corresponda trabajar bajo ESRS, realiza una evaluación de doble materialidad que considere impactos y efectos financieros. Sus conclusiones deben orientar qué información necesita más detalle y qué equipos deben participar.

Incluye riesgos específicos, como interrupciones de suministro, exposición a calor extremo o dependencia de infraestructuras críticas.

La evaluación no debe convertirse en una selección de indicadores fáciles de conseguir. Debe reflejar la actividad y las necesidades reales de la organización.

3. Priorizar compras y trabajar con los equipos clínicos

Selecciona categorías prioritarias por volumen, gasto, impacto y capacidad de actuación. Pueden incluir medicamentos, dispositivos, textiles, alimentación y servicios externalizados.

Compras necesita trabajar con farmacia, equipos clínicos, prevención de infecciones y mantenimiento cuando las decisiones afectan al servicio.

Los criterios ambientales deben acompañar a los requisitos asistenciales y técnicos. No deben utilizarse para justificar sustituciones sin la evaluación correspondiente.

4. Fijar objetivos y métricas comparables

Establece objetivos con un año de referencia, un alcance y un responsable. Diferencia reducciones absolutas de mejoras de intensidad.

Las métricas de intensidad permiten relacionar consumos o emisiones con una unidad de actividad. En sanidad, su selección requiere considerar la complejidad asistencial para no comparar centros o procedimientos que prestan servicios diferentes.

SBTi dispone de criterios y recursos para fijar objetivos. Debe confirmarse qué metodología y requisitos corresponden a cada organización, sin asumir que existe una metodología sanitaria específica aplicable a cualquier entidad.

5. Organizar responsabilidades y automatización

Asigna propietarios de datos, frecuencias de actualización y comprobaciones mínimas antes de ampliar la automatización.

Prioriza fuentes repetitivas y de mayor relevancia. Revisa duplicidades, periodos incompletos, unidades y cambios de metodología.

Las hojas de cálculo pueden seguir siendo útiles para determinados análisis. El problema aparece cuando son la única base compartida y no permiten controlar versiones, evidencias y responsabilidades.

6. Comunicar resultados respaldados por evidencias

Explica a pacientes, profesionales y demás grupos de interés qué se ha medido, qué actuaciones se han implantado y qué resultados pueden demostrarse.

Distingue los objetivos de los logros y los datos medidos de las estimaciones. Si cambia el perímetro o la metodología, debe quedar claro al comparar ejercicios.

La comunicación debe apoyarse en evidencias y mantener la confianza. La seguridad del paciente y la calidad asistencial no deben presentarse como variables que puedan sacrificarse para alcanzar un indicador ambiental.

Conclusión

La sostenibilidad en el sector salud exige reducir impactos con medidas compatibles con una atención segura y de calidad. No consiste en recortar actividad, sino en comprender mejor el uso de recursos, las compras y el funcionamiento de las instalaciones.

Una base de datos fiable permite priorizar actuaciones, revisar sus efectos y distinguir mejoras reales de cambios en la actividad o en la metodología. También facilita responder a requisitos normativos y solicitudes externas sin reconstruir la información cada vez.

El valor se extiende más allá del informe. Los mismos registros pueden ayudar a controlar costes, evaluar proveedores y planificar inversiones, siempre con los criterios técnicos y clínicos adecuados.

Si quieres conectar los datos ambientales de tus centros con la gestión del grupo, solicita una demostración de Dcycle para valorar cómo aprovechar la información que tu organización ya genera.

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Preguntas frecuentes (FAQs)

¿Qué porcentaje de las emisiones globales proviene de la sanidad?

El informe publicado en 2019 por Health Care Without Harm y Arup estimó que la huella climática de la sanidad equivalía al 4,4 % de las emisiones netas mundiales de gases de efecto invernadero. Es una estimación de ese estudio, no una medición actualizada cada año ni una cifra limitada al CO₂. Para evaluar una organización concreta hay que definir su actividad, su perímetro y las fuentes de datos utilizadas.

¿Se aplica la CSRD a hospitales y sistemas de salud?

No automáticamente por pertenecer al sector. La reforma europea de 2026 concentra el ámbito general en empresas o grupos que superan simultáneamente los 1.000 empleados y los 450 millones de euros de cifra de negocios neta anual. También deben revisarse la forma jurídica, la consolidación, las exenciones, la situación transitoria y la normativa nacional. Las solicitudes de clientes o financiadores pueden existir fuera del ámbito directo, pero no equivalen por sí solas a una obligación legal general de reportar.

¿Cuáles son las mayores fuentes de emisiones en los hospitales?

Las fuentes relevantes incluyen energía, residuos, compras y servicios de la cadena de suministro, gases anestésicos y transporte. Su peso depende de la organización y del perímetro. La OMS sitúa la cadena de suministro entre el 60 % y el 80 % de las emisiones asociadas a la atención sanitaria como referencia sectorial; ese rango no debe asignarse automáticamente a cada hospital. Se necesitan datos propios y una metodología coherente para identificar las prioridades reales.

¿Cómo puede la sanidad reducir emisiones sin comprometer la atención al paciente?

Puede estudiar medidas de eficiencia energética, segregación de residuos, compras, movilidad y control de pérdidas según sus datos y posibilidades de actuación. Cada propuesta debe evaluarse con los profesionales clínicos y técnicos que correspondan, considerando seguridad, prevención de infecciones, calidad y coste total. La telemedicina, los cambios en productos o las decisiones sobre anestesia no deben adoptarse únicamente por su impacto ambiental. Los resultados deben medirse con límites e indicadores adecuados a la actividad.

¿Qué iniciativas de sostenibilidad sanitaria existen en España?

El programa de actuación de 2026 del Plan de Salud y Medio Ambiente contempla HUCASAN para recoger y centralizar datos de huella de carbono sanitaria. También existen experiencias autonómicas de compra verde, gestión ambiental, energía, agua, residuos y movilidad, como las descritas en Cataluña, Osakidetza y el SAS. Sus resultados no son automáticamente transferibles a cualquier centro. Las obligaciones de cálculo, publicación o inscripción deben analizarse según cada entidad y el régimen aplicable.

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