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Sostenibilidad

El mejor software para medir el impacto ESG

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El mejor software para medir el impacto ESG

Photo by Iggy Love on Unsplash

Medir el impacto ESG no consiste en marcar casillas ni en producir informes que acaban olvidados en un cajón. Se trata de construir la infraestructura de datos que te permite competir en mercados donde el desempeño en sostenibilidad decide quién consigue contratos, financiación y acceso al mercado.

Las empresas que no pueden cuantificar su huella ambiental, su impacto social y sus estructuras de gobernanza están perdiendo oportunidades ahora mismo.

No porque lo hagan mal, sino porque no pueden demostrar su desempeño con datos en los que sus grupos de interés confíen.

Esta guía aborda los aspectos prácticos de la medición y la gestión ESG. Hablamos de los sistemas, las metodologías y el software que convierten información dispersa en conclusiones accionables e informes conformes con la normativa.

Desde la contabilidad de carbono hasta el análisis de ciclo de vida, y desde el seguimiento de la cadena de suministro hasta la gestión de riesgos de gobernanza, repasaremos qué necesitas medir realmente, cómo hacerlo con eficiencia y por qué el enfoque adecuado convierte el cumplimiento normativo en ventaja competitiva.

Las empresas que lo hacen bien no gastan más dinero. Lo gastan mejor, con sistemas que recogen el dato una sola vez y lo usan para varios fines.

Es decir, el cumplimiento normativo, los requisitos de los clientes, las relaciones con inversores y las decisiones estratégicas beben de la misma información de base.

Entender la medición ESG: qué estás midiendo realmente

Los tres pilares y qué significan en la práctica

Las métricas ambientales abarcan desde las emisiones de carbono hasta el uso de agua, la generación de residuos y los impactos sobre la biodiversidad. Pero la profundidad de la medición varía enormemente según tu sector y tus grupos de interés.

Para la mayoría de las empresas, el punto de partida incluye las emisiones directas de fuentes propias (alcance 1), las emisiones indirectas de la energía comprada (alcance 2) y el resto de emisiones indirectas de tu cadena de valor (alcance 3).

Más allá del carbono, tendrás que seguir el consumo de energía desglosado por fuente, el uso de agua y los vertidos, además de la generación de residuos y sus métodos de eliminación.

Las métricas sociales se centran en las personas a lo largo de tu cadena de valor. Esto incluye la composición de la plantilla, con indicadores de diversidad, equidad e inclusión.

El seguimiento de la salud y la seguridad abarca índices de siniestralidad, accidentes con baja y fallecimientos. También medirás la formación y el desarrollo, mediante las horas por empleado y la progresión de competencias, y los derechos humanos, a través de los hallazgos de la diligencia debida y los mecanismos de reclamación.

No olvides el impacto en la comunidad, que mide el empleo local y la inversión comunitaria, ni las condiciones laborales en la cadena de suministro: condiciones de trabajo, salarios justos y prevención del trabajo infantil.

Las métricas de gobernanza atienden a cómo se toman las decisiones y se gestionan los riesgos. La composición del consejo examina independencia, diversidad y experiencia.

La retribución de los directivos analiza su vínculo con el desempeño, incluidas las métricas ESG.

La ética y el cumplimiento controlan políticas, formación e incumplimientos. La gestión de riesgos cubre los procesos de identificación, evaluación y mitigación. La relación con los grupos de interés mide mecanismos, frecuencia y resultados, y la transparencia evalúa las prácticas de divulgación y los resultados de auditoría.

El reto no es solo recoger estas métricas. Es hacerlo de forma coherente, auditable y útil tanto para el cumplimiento como para la estrategia.

Eso exige sistemas, no hojas de cálculo.

Por qué importa más la materialidad que la exhaustividad

No puedes medirlo todo con el mismo rigor.

Los análisis de materialidad te ayudan a concentrar los recursos en lo que realmente afecta a tu negocio y a tus grupos de interés.

La materialidad financiera pregunta qué asuntos ESG podrían afectar a tu desempeño financiero. Incluye riesgos regulatorios que podrían acarrear sanciones o restricciones, riesgos físicos del clima que afecten a instalaciones o cadenas de suministro, riesgos de transición derivados de cambios de políticas o de mercado, cuestiones sociales que afecten a la estabilidad de la plantilla o al valor de marca, y fallos de gobernanza que deriven en daños legales o reputacionales.

La materialidad de impacto pregunta dónde tus operaciones tienen efectos significativos sobre las personas y el medio ambiente.

Esto abarca emisiones que contribuyen al cambio climático, contaminación que afecta a comunidades locales, uso de agua en regiones con estrés hídrico, prácticas laborales en tu cadena de suministro y desarrollo económico en las regiones donde operas.

Las empresas sujetas a marcos de doble materialidad, como la CSRD, deben evaluar ambas. Aunque no estés obligado, entender las dos perspectivas ayuda a priorizar los esfuerzos de medición y a comunicarte mejor con distintos grupos de interés.

El reto de la calidad del dato

Una mala calidad del dato lo socava todo. Si tus grupos de interés no pueden fiarse de tus cifras, el esfuerzo de medición se pierde.

Los problemas habituales incluyen metodologías incoherentes entre instalaciones o periodos, estimaciones donde debería haber datos primarios, datos ausentes en partes de la cadena de valor, factores de emisión desactualizados que no reflejan la ciencia actual, procesos manuales que introducen errores de transcripción y falta de documentación que impide verificar las fuentes.

Mejorar la calidad del dato requiere enfoques sistemáticos.

Necesitas protocolos claros de recogida de datos para cada métrica, formación para quienes recopilan o introducen los datos, reglas de validación que detecten los errores evidentes y auditorías periódicas que identifiquen problemas sistémicos.

Los estándares de documentación facilitan la verificación, y la mejora continua basada en los hallazgos de auditoría y en las opiniones de los grupos de interés mantiene la calidad en ascenso.

Contabilidad de carbono: la base de la medición ambiental

Por qué la contabilidad de carbono va primero

El software de contabilidad de carbono se ha convertido en la puerta de entrada a la medición ESG para la mayoría de las empresas. Las razones son sencillas.

La presión regulatoria hace obligatorio el reporte de carbono para un número creciente de empresas.

La CSRD exige divulgaciones climáticas detalladas, el TCFD impone el reporte de riesgos climáticos a las entidades del Reino Unido, la SEC propuso normas climáticas en Estados Unidos y existen regulaciones nacionales en Francia, el Reino Unido y otras jurisdicciones. En España, la Ley 11/2018 de información no financiera y diversidad (EINF) ya lleva años pidiendo información ambiental a las grandes empresas.

Los requisitos de los clientes se trasladan a lo largo de la cadena de suministro. Las grandes compañías exigen datos de alcance 3 a sus proveedores, los cuestionarios de compras incluyen métricas de carbono y las cláusulas contractuales incorporan cada vez más objetivos de emisiones.

Las expectativas de los inversores impulsan la divulgación mediante los cuestionarios de CDP, los ratings ESG y el filtrado por riesgo climático.

La contabilidad de carbono aporta estructura para medir otros impactos ambientales. Si puedes seguir el uso de energía para calcular emisiones, puedes seguir el uso de agua.

Si puedes implicar a los proveedores para obtener datos de carbono, puedes preguntarles por sus prácticas laborales.

Alcances 1 y 2: la base que sí controlas

Las emisiones de alcance 1 proceden de fuentes que posees o controlas.

Incluyen la combustión en calderas, hornos y vehículos propios, las emisiones de proceso derivadas de reacciones químicas y las emisiones fugitivas por refrigeración o fugas de gas.

Calcular el alcance 1 requiere datos de actividad como el consumo de combustible, el volumen de producción y las cantidades de refrigerantes. Se aplican factores de emisión que expresan CO2e por unidad de combustible o de actividad, siguiendo metodologías del GHG Protocol, la ISO 14064 o estándares sectoriales.

Las emisiones de alcance 2 proceden de la electricidad, el calor o el vapor adquiridos.

El método basado en la ubicación usa factores medios de emisión de la red, mientras que el método basado en el mercado refleja acuerdos contractuales, como la compra de energía renovable.

Las fuentes de datos para los alcances 1 y 2 son relativamente accesibles.

Las facturas de suministros aportan los datos de energía comprada, los registros de compra de combustible cubren la combustión propia, los registros de mantenimiento recogen los refrigerantes y los datos de producción respaldan el cálculo de emisiones de proceso.

La mayoría de las empresas puede obtener datos razonables de alcance 1 y 2 con un esfuerzo moderado. El verdadero reto es el alcance 3.

Alcance 3: donde está la mayor parte de las emisiones

La huella de carbono de alcance 3 suele representar entre el 70 % y el 90 % de las emisiones totales de la mayoría de las empresas. Incluye 15 categorías repartidas entre actividades aguas arriba y aguas abajo.

Las categorías aguas arriba cubren los bienes y servicios adquiridos (emisiones de todo lo que compras), los bienes de capital (emisiones de equipos e infraestructuras), las actividades relacionadas con combustibles y energía (emisiones aguas arriba de la producción de energía), el transporte y la distribución aguas arriba, los residuos generados en las operaciones, los viajes de negocios, los desplazamientos de los empleados y los activos arrendados aguas arriba.

Las categorías aguas abajo incluyen el transporte y la distribución aguas abajo, el procesamiento de los productos vendidos, el uso de los productos vendidos, el tratamiento al final de su vida útil, los activos arrendados aguas abajo, las franquicias y las inversiones (emisiones financiadas de las empresas de la cartera).

El reto de los datos crece con la complejidad. Los bienes adquiridos requieren datos específicos de proveedor o estimaciones basadas en el gasto. El transporte necesita datos de peso, distancia y modo. El uso del producto exige hipótesis sobre el comportamiento del cliente.

El final de vida útil requiere conocer los métodos de eliminación.

El software para calcular el alcance 3 debe gestionar múltiples fuentes de datos de calidad variable, metodologías de cálculo para cada categoría, la implicación de proveedores y la recogida de sus datos, técnicas de estimación para cubrir lagunas y documentación que respalde la trazabilidad de auditoría.

De la estimación al dato primario

La mayoría de las empresas empieza el cálculo del alcance 3 con estimaciones basadas en el gasto. Se toma el gasto de compras por categoría y se multiplica por factores de emisión que representan las emisiones típicas por euro gastado.

Es rápido, pero impreciso. Los factores de emisión son promedios que no reflejan las prácticas concretas de cada proveedor, las diferencias geográficas, las elecciones tecnológicas ni las mejoras de eficiencia.

Mejorar la calidad del dato supone avanzar hacia el dato primario.

Eso significa obtener datos específicos de proveedor que muestren las emisiones reales de sus operaciones, datos basados en la actividad que recojan cantidades, distancias y procesos, y datos a nivel de producto que muestren las emisiones por unidad de producto adquirido.

El desafío está en la implicación de los proveedores.

Lograr que cientos o miles de proveedores aporten datos de calidad exige comunicar con claridad qué datos necesitas y por qué, procesos sencillos de envío, apoyo para que los proveedores calculen sus emisiones, incentivos que hagan que participar merezca la pena y verificación que garantice la calidad del dato.

Esto no ocurre de la noche a la mañana. Lo habitual es priorizar a los proveedores por gasto o por impacto estimado en emisiones, trabajar primero con los más significativos y ampliar la cobertura con el tiempo.

Medición integral de la huella de carbono

Más allá del carbono: otras métricas ambientales

El software de medición de huella de carbono suele servir de base para seguir otros impactos ambientales.

La huella hídrica mide la extracción de agua de distintas fuentes, el consumo de agua (la que no se devuelve), la calidad de los vertidos y el estrés hídrico de las regiones donde operas.

La huella de residuos controla la generación de residuos por tipo, los métodos de eliminación (vertedero, incineración, reciclaje), los residuos peligrosos que requieren una gestión especial y las iniciativas de economía circular que reducen los residuos.

Las métricas de contaminación cubren los contaminantes atmosféricos distintos de los GEI (NOx, SOx, partículas), los contaminantes del agua en los vertidos, la contaminación del suelo por las operaciones y la contaminación acústica que afecta a las comunidades.

Los impactos sobre la biodiversidad evalúan el uso del suelo y la conversión de hábitats, las áreas protegidas cercanas a las operaciones, las especies afectadas por las actividades y los esfuerzos de restauración y su eficacia.

Las metodologías se parecen a las de la contabilidad de carbono.

Identificas las actividades que generan impactos, recoges datos de actividad (uso de agua, residuos generados, contaminantes emitidos), aplicas factores de impacto cuando proceda, agregas los resultados de todas las operaciones y reportas conforme a los marcos pertinentes.

Análisis de ciclo de vida: el impacto completo del producto

El software de análisis de ciclo de vida lleva la medición ambiental al nivel del producto, siguiendo los impactos desde la extracción de materias primas hasta la eliminación al final de su vida útil.

Las etapas del ACV incluyen la extracción de materias primas (minería, cosecha, perforación), el procesamiento de materiales (refinado, fabricación de intermedios), la fabricación del producto (ensamblaje, embalaje), el transporte a la distribución y a los clientes, la fase de uso, que abarca energía, materiales y mantenimiento durante la vida del producto, y la eliminación, el reciclaje y la recuperación al final de su vida útil.

El ACV calcula múltiples categorías de impacto además del carbono.

Entre ellas están el potencial de calentamiento global (huella de carbono), la acidificación por emisiones de SOx y NOx, la eutrofización por contaminación con nutrientes, el agotamiento de recursos de minerales y combustibles fósiles, la toxicidad para las personas y los ecosistemas, y los impactos sobre el uso del suelo y los hábitats.

Los requisitos de datos son considerables.

Necesitas la lista de materiales de cada producto, datos de proceso de las etapas de fabricación, flujos de energía y materiales en cada fase, distancias y modos de transporte, patrones de uso y vida útil del producto, y escenarios de fin de vida con sus tasas de reciclaje.

Por qué las empresas hacen un ACV:

Las empresas recurren al análisis de ciclo de vida para el desarrollo de producto, con el fin de identificar puntos críticos de mejora; para las declaraciones de marketing, mediante Declaraciones Ambientales de Producto (DAP o EPD); para atender los requisitos de clientes B2B que exigen datos de ciclo de vida; para el cumplimiento normativo, con los requisitos de ecodiseño y los sistemas de responsabilidad ampliada del productor (RAP); y para decisiones estratégicas sobre selección de materiales, elección de proveedores y cambios de diseño.

El software de ACV gestiona la complejidad de bases de datos con miles de procesos y materiales, el modelado de sistemas de producto y alternativas, el análisis de incertidumbre en datos e hipótesis, la comparación de opciones de diseño y la generación de informes en formatos estandarizados.

Fijar objetivos basados en la ciencia

Una vez medida tu huella de carbono, la siguiente pregunta es qué objetivos fijar. Los objetivos basados en la ciencia vinculan las reducciones con lo necesario para limitar el calentamiento global a 1,5 °C o 2 °C.

La iniciativa Science Based Targets (SBTi) ofrece metodologías para fijar objetivos alineados con la ciencia climática, la validación de que los objetivos son lo bastante ambiciosos y un reconocimiento que refuerza la credibilidad ante los grupos de interés.

La SBTi exige objetivos para los alcances 1 y 2 mediante metas de reducción absoluta, y también para el alcance 3 si supera el 40 % de las emisiones totales (algo habitual).

Los plazos incluyen el corto plazo, de 5 a 10 años desde el año base, y el largo plazo, que exige alcanzar cero emisiones netas como máximo en 2050.

Fijar objetivos requiere establecer un año base con datos completos, proyectar las emisiones sin actuación (escenario de continuidad), diseñar trayectorias de reducción alineadas con escenarios climáticos y crear planes de acción que especifiquen cómo lograrás las reducciones.

Las empresas suelen comprobar que los objetivos de alcance 3 son los más difíciles.

Tienes un control limitado sobre proveedores y clientes, la influencia requiere implicación y colaboración, y el progreso depende del desarrollo tecnológico y de los cambios de mercado.

Pero precisamente por eso importan. El alcance 3 es donde está la mayor parte de las emisiones, y abordarlo exige un cambio sistémico en las cadenas de valor.

Medir el impacto social: más allá de los números

Métricas de plantilla que importan de verdad

La medición social suele empezar por los datos de plantilla porque son relativamente accesibles. Pero el reto es pasar de las métricas de cumplimiento a indicadores que reflejen resultados reales.

La diversidad, la equidad y la inclusión exigen medir la representación mediante datos demográficos por niveles y funciones, la equidad salarial analizando brechas por género y origen, la progresión con las tasas de promoción de distintos grupos, la retención analizando la rotación y sus causas, y la inclusión a través de encuestas sobre sentido de pertenencia y seguridad psicológica.

La salud y la seguridad abarcan los índices de siniestralidad (TRIR, LTIR y gravedad), los incidentes sin daños como indicadores adelantados de posibles accidentes, las enfermedades profesionales que registran impactos de salud a largo plazo, la salud mental, con el estrés y el agotamiento, y la cultura de seguridad a través de los procesos de notificación, investigación y aprendizaje.

El desarrollo y el compromiso controlan las horas de formación por nivel de empleado y tema, el desarrollo de competencias mediante certificaciones y progresión, las trayectorias profesionales a través de la movilidad interna y la planificación de la sucesión, las puntuaciones de compromiso de las encuestas a lo largo del tiempo y la retención, con el análisis de la rotación voluntaria y los motivos de salida.

Las fuentes de datos incluyen los sistemas de RR. HH. (HRIS) para datos demográficos, retribución y antigüedad, los sistemas de seguridad para incidentes e investigaciones, las plataformas de aprendizaje para registros de formación y certificaciones, y las herramientas de encuestas para datos de compromiso, inclusión y bienestar.

El reto no es recoger los datos. Es asegurarse de que dicen algo útil sobre la experiencia de los empleados y sobre si las intervenciones funcionan.

Desempeño social de la cadena de suministro

Las métricas sociales de la cadena de suministro son más difíciles porque mides algo que queda fuera de tu control directo.

Pero normativas como la CSDDD y las expectativas de los grupos de interés hacen que ya no sea opcional.

Las prácticas laborales incluyen las horas de trabajo, con las horas extra y los días de descanso, los salarios, midiendo el cumplimiento del salario mínimo y las referencias de salario digno, la libertad de asociación, con el seguimiento de los derechos sindicales y los comités de trabajadores, el trabajo infantil mediante la verificación de edad y la reparación, y el trabajo forzoso, vigilando las tasas de contratación, la retención de pasaportes y la servidumbre por deudas.

Las condiciones de trabajo evalúan la salud y la seguridad a través de los índices de incidentes y los peligros, las instalaciones, examinando el saneamiento y la ventilación, y el acoso y el abuso mediante reclamaciones e investigaciones.

Las fuentes de datos son complicadas.

Puedes recurrir a la autoevaluación del proveedor mediante cuestionarios y declaraciones, a auditorías de terceros, con auditorías de cumplimiento social y certificaciones, a entrevistas con trabajadores que aportan opiniones confidenciales, a mecanismos de reclamación que recogen denuncias de trabajadores o comunidades y a fuentes públicas, como informes de ONG y cobertura mediática.

La fiabilidad varía enormemente.

Las auditorías pueden ser superficiales o pasar por alto problemas sistémicos, las autoevaluaciones están sujetas a sesgos y los sistemas de reclamación solo funcionan si los trabajadores confían en ellos.

Una medición social eficaz de la cadena de suministro requiere priorización basada en el riesgo, centrada en sectores y regiones de alto riesgo, múltiples fuentes de datos para contrastar y ganar precisión, desarrollo de capacidades para ayudar a los proveedores a mejorar y no solo a medir, procesos de reparación para abordar los hallazgos y transparencia, reportando no solo las métricas sino también las acciones emprendidas.

Impacto en la comunidad y en los grupos de interés

El impacto en la comunidad va más allá de la plantilla y alcanza a las poblaciones afectadas en el entorno de las operaciones y a lo largo de la cadena de valor.

Lo que conviene medir incluye el empleo local, con los puestos creados y las tasas de contratación, el desarrollo económico mediante las compras a proveedores locales y los impuestos pagados, la inversión comunitaria en programas sociales e infraestructuras, las reclamaciones, con las quejas recibidas y su resolución, los impactos, evaluando el ruido, el tráfico y la contaminación que afectan a la calidad de vida, y la participación, documentando consultas y opiniones de los grupos de interés.

Para productos y servicios, mide la seguridad a través de lesiones y retiradas de productos, la calidad mediante defectos y reclamaciones, la accesibilidad, examinando la disponibilidad y la asequibilidad del producto, el marketing responsable, garantizando la exactitud de las declaraciones, y la privacidad de los datos, controlando brechas y cumplimiento.

El desafío de las métricas comunitarias es que suelen depender del contexto. Lo que importa en un lugar o sector puede ser irrelevante en otro. Por eso hace falta implicar a los grupos de interés para identificar las métricas adecuadas en lugar de aplicar marcos genéricos.

Gobernanza y riesgo: la base de todo lo demás

Por qué las métricas de gobernanza van al final pero importan más

El software de gobernanza, riesgo y cumplimiento no es la parte más vistosa del ESG, pero es el cimiento que da credibilidad a todo lo demás.

Una mala gobernanza socava el desempeño ambiental y social.

Una supervisión débil deja problemas sin atender, los incentivos desalineados priorizan los resultados a corto plazo frente al valor a largo plazo, una gestión de riesgos deficiente conduce a crisis y la falta de rendición de cuentas hace que los fallos se repitan.

La medición de la gobernanza se centra en varias áreas clave. La eficacia del consejo examina su composición, con independencia, diversidad y competencias, los comités, incluidas las funciones de auditoría y riesgos, las reuniones, con su frecuencia y asistencia, y la evaluación mediante valoraciones de consejeros y revisiones del consejo.

La rendición de cuentas de los directivos mide el vínculo de la retribución con el desempeño, incluido el ESG, la planificación de la sucesión, que muestra la cantera para puestos de liderazgo, los conflictos de interés mediante su declaración y gestión, y el uso de información privilegiada a través del seguimiento de políticas e infracciones.

La ética y el cumplimiento cubren el código de conducta, con su alcance, formación y declaración de conformidad, el canal de denuncias a través de las comunicaciones recibidas y las investigaciones, la lucha contra la corrupción mediante políticas y diligencia debida, y el cumplimiento de sanciones a través de cribado y seguimiento.

La gestión de riesgos incluye los procesos de identificación de riesgos y su frecuencia, la evaluación del riesgo midiendo probabilidad e impacto, la mitigación mediante controles y planes de acción, y la divulgación a través del reporte de riesgos al consejo y a los grupos de interés.

La relación con los grupos de interés controla a los accionistas mediante la asistencia a juntas y las votaciones, a los empleados a través de canales de opinión y encuestas, a las comunidades mediante consultas y mecanismos de reclamación, y a los inversores a través de reuniones y ratings ESG.

Gestión integrada del riesgo

Los riesgos ESG no existen separados de los riesgos financieros y operativos.

Las empresas eficaces los integran en sus marcos de gestión de riesgos corporativos.

Los riesgos climáticos afectan a los activos físicos por los daños de fenómenos meteorológicos, a las cadenas de suministro por las interrupciones derivadas de impactos climáticos, a los mercados por los cambios en la demanda y a la regulación por el precio del carbono y los estándares de eficiencia.

Los riesgos sociales incluyen desafíos de plantilla, como la retención y las carencias de competencias, interrupciones de la cadena de suministro por problemas laborales, comunidades que afectan a la licencia para operar y clientes, con posibles boicots y daños a la marca.

Los riesgos de gobernanza abarcan incumplimientos que acarrean sanciones, daño reputacional por polémicas ESG, exposición legal por demandas de grupos de interés y desalineación estratégica con sus expectativas.

Los sistemas integrados de riesgos deben identificar los riesgos ESG junto con los demás, evaluarlos con metodologías coherentes, vigilarlos con el mismo rigor que los riesgos financieros, reportarlos al consejo y a la dirección, y responder con controles y acciones adecuados.

Esta integración garantiza que los riesgos ESG reciban la atención y los recursos que merecen, en lugar de tratarse como asuntos secundarios.

Elegir la plataforma de software ESG adecuada

Construir o comprar

La mayoría de las empresas se da cuenta pronto de que gestionar los datos ESG en hojas de cálculo no escala.

Pero decidir si construir sistemas a medida o comprar plataformas existentes depende de varios factores.

Entre los motivos para comprar están una implantación más rápida que construir desde cero, metodologías probadas integradas en el software, actualizaciones periódicas cuando cambia la normativa, un coste total menor para la mayoría de las organizaciones y la experiencia del proveedor en medición ESG.

Entre los motivos para construir están requisitos únicos que las plataformas estándar no cubren, una infraestructura existente que las soluciones a medida pueden aprovechar, capacidad de desarrollo interna y preferencia por el control, y necesidades de integración con sistemas propios.

Para la mayoría de las empresas, comprar tiene más sentido. El reto pasa a ser elegir la plataforma adecuada.

Qué buscar en un software ESG

Las mejores plataformas de software ESG comparten ciertas características, al margen de sus funciones concretas.

La recogida e integración de datos significa que el sistema se conecta con los sistemas existentes, como ERP, RR. HH. y compras, admite varios métodos de entrada, incluidas API y carga de archivos, valida los datos señalando errores e incoherencias y gestiona unidades convirtiendo automáticamente entre sistemas de medida.

El cálculo y la metodología requieren compatibilidad con los marcos pertinentes, como el GHG Protocol y el TCFD, factores de emisión actualizados mediante bases de datos que se renuevan con regularidad, cálculos transparentes que muestran fórmulas e hipótesis, y análisis de escenarios que modelen distintos enfoques o estados futuros.

La colaboración y el flujo de trabajo incluyen acceso por roles para que cada usuario vea datos distintos, flujos de aprobación para revisar antes de dar por cerrado un dato, gestión de tareas que asigne la recogida de datos y fije plazos, y herramientas de comunicación para debatir los problemas de datos.

El reporte y la divulgación abarcan múltiples marcos, con informes para CSRD, CDP, TCFD y GRI, personalización para adaptarse a requisitos específicos, pistas de auditoría que documenten las fuentes de datos y los cambios, y opciones de exportación, incluidos PDF, Excel y formatos legibles por máquina.

El análisis y las conclusiones aportan paneles que visualizan el desempeño y las tendencias, comparativas con el sector o con otras empresas, análisis de puntos críticos que identifican los mayores impactos y seguimiento de objetivos que controla el avance hacia las metas.

La seguridad y el cumplimiento garantizan la protección de los datos mediante cifrado y controles de acceso, certificaciones como ISO 27001 y SOC 2, y apoyo a las auditorías con documentación para la verificación externa.

Software de sostenibilidad: integrado o especializado

El software de sostenibilidad viene en dos formatos principales: plataformas integradas que cubren varios ámbitos ESG y herramientas especializadas para áreas concretas.

Las plataformas integradas gestionan la contabilidad de carbono en todos los alcances, otras métricas ambientales como el agua y los residuos, métricas sociales de plantilla y cadena de suministro, datos de gobernanza, incluidos consejo y ética, y el reporte a múltiples marcos.

Entre sus ventajas están una única fuente de verdad para todos los datos ESG, coherencia en metodologías y calidad del dato, eficiencia gracias a una infraestructura compartida y una visión integral del desempeño.

Entre sus desafíos están una funcionalidad posiblemente menos especializada en cada área, un coste inicial más alto, una implantación más larga para poner en marcha todos los módulos y el riesgo de que la plataforma no cubra las necesidades.

Las herramientas especializadas se centran en áreas como solo la contabilidad de carbono, el análisis de ciclo de vida, la auditoría de la cadena de suministro, el reporte ESG o la gobernanza, el riesgo y el cumplimiento.

Entre sus ventajas están una funcionalidad profunda en ámbitos concretos, un coste de entrada menor para empezar, una implantación más rápida para un único caso de uso y soluciones de referencia para requisitos complejos.

Entre sus desafíos están la necesidad de integrar los sistemas, los silos de datos si los sistemas no se comunican, un coste total mayor por tener varios proveedores y la complejidad de gestionar plataformas distintas.

La elección adecuada depende de tu madurez, tu complejidad y tus recursos.

Las empresas que están al principio de su camino ESG suelen empezar con herramientas especializadas de contabilidad de carbono y ampliar después. Las que tienen requisitos más complejos o afrontan varias normativas pueden preferir plataformas integradas desde el principio.

Implantación: de la compra al valor

Comprar el software es la parte fácil. Obtener valor de él exige una implantación eficaz.

Los desafíos habituales incluyen datos que no existen o no son accesibles, datos existentes con errores o lagunas, conexiones con los sistemas de origen más difíciles de lo previsto, usuarios que se resisten a nuevos procesos y una complejidad de plataforma con más funciones de las necesarias al inicio.

Las buenas prácticas de implantación incluyen desplegar por fases, empezando por los casos de uso más prioritarios y consiguiendo que funcionen bien antes de ampliar.

Céntrate primero en los datos: identifica y corrige los problemas de calidad antes de automatizar, documenta las fuentes de datos y los procesos de recogida, y establece un responsable para cada tipo de dato.

Forma a fondo, con formación distinta para cada tipo de usuario, práctica real en lugar de solo presentaciones y soporte continuo a medida que surjan dudas.

Itera y mejora: cuenta con que los primeros informes tendrán problemas, usa las opiniones para afinar los procesos y mejora de forma continua la calidad del dato y la automatización.

Mide el éxito por el tiempo ahorrado frente a los procesos anteriores, las mejoras en la calidad del dato, la satisfacción de los grupos de interés con los informes y las conclusiones que llevan a decisiones.

De la medición a la gestión

De los datos a las decisiones

Medir el desempeño ESG no sirve de nada si no informa decisiones.

El objetivo no son los informes. Es usar las conclusiones para mejorar el desempeño y gestionar los riesgos.

Las decisiones estratégicas incluyen la asignación de capital, invirtiendo en eficiencia, energía renovable y equipos más seguros; la selección de proveedores, incorporando el desempeño ESG a las compras; el desarrollo de producto, diseñando para menores impactos en el ciclo de vida; el posicionamiento de mercado, dirigiéndose a clientes que valoran la sostenibilidad; y la gestión de riesgos, abordando los riesgos ESG materiales.

Las decisiones operativas abarcan mejoras de proceso que reducen emisiones, residuos y uso de agua, la eficiencia energética, identificando y corrigiendo ineficiencias, la reducción de residuos mediante iniciativas de circularidad, mejoras de seguridad que aborden las actividades de alto riesgo y las prioridades de formación, con la capacitación de la plantilla en los asuntos materiales.

Las decisiones de divulgación determinan qué comunicar más allá de lo obligatorio, cómo comunicarlo mediante el enfoque y el contexto, qué objetivos fijar, con su nivel de ambición y plazo, y qué avances destacar, tanto logros como dificultades.

Las empresas que sacan valor de la medición ESG tienen procesos claros para revisar los datos con regularidad con los grupos de interés pertinentes, identificar las conclusiones y sus implicaciones, asignar responsables de la acción, seguir el avance de los compromisos y ajustar la estrategia según los resultados.

Fijar objetivos y seguir el progreso

Los objetivos convierten la medición en gestión al crear rendición de cuentas sobre la mejora.

Los objetivos eficaces son específicos, con alcance y métricas claros, medibles, con líneas base y metas cuantificadas, alcanzables según recursos y plazos realistas, relevantes, porque abordan asuntos materiales, y con plazo, con fechas límite definidas.

Entre los tipos de objetivos están los absolutos, como reducir las emisiones totales un 50 % en 2030 o lograr cero fallecimientos en el lugar de trabajo, los de intensidad, como reducir un 30 % las emisiones por unidad de producción o mejorar un 25 % la eficiencia energética, y los de cobertura, como alcanzar un 100 % de electricidad renovable o auditar al 80 % de los proveedores de alto riesgo.

El seguimiento del progreso requiere una medición periódica con la frecuencia adecuada, un análisis de desviaciones que explique las diferencias con el objetivo, planes de acción que aborden los incumplimientos, reporte de los avances a los grupos de interés y ajustes si los objetivos resultan demasiado fáciles o inalcanzables.

Entre los errores habituales están demasiados objetivos que dispersan el enfoque y los recursos, objetivos demasiado fáciles que no impulsan la mejora, objetivos demasiado difíciles que desaniman, falta de responsable, de modo que nadie responde de su cumplimiento, y ausencia de consecuencias, con objetivos que se ignoran si no se cumplen.

Mejora continua: el verdadero objetivo

La medición ESG nunca está terminada. La normativa evoluciona, las expectativas de los grupos de interés aumentan y tu negocio cambia.

Una gestión ESG eficaz requiere mejora continua.

Entre las áreas de mejora continua está la calidad del dato, ampliando el uso de datos primarios en lugar de estimaciones, mejorando las tasas de respuesta de los proveedores, reduciendo el tiempo de recogida y reforzando los procesos de verificación.

La metodología mejora al adoptar los estándares actualizados cuando aparecen, perfeccionar los métodos de asignación de recursos compartidos, afinar las hipótesis con mejor información y ampliar los límites a medida que crece la capacidad.

Los sistemas y procesos mejoran automatizando pasos manuales, integrando nuevas fuentes de datos, agilizando los flujos de trabajo y mejorando la experiencia de usuario.

El desempeño mejora al reducir los impactos ambientales, mejorar los resultados sociales, reforzar la gobernanza y generar beneficios financieros.

Las empresas líderes en ESG no solo miden mejor. Aprenden más rápido de la medición y actúan con más decisión según las conclusiones.

Dcycle: tu plataforma de medición y gestión ESG

No somos auditores ni consultores.

Somos una solución pensada para empresas que necesitan medir, gestionar y reportar su desempeño ESG sin ahogarse en complejidad ni duplicar esfuerzos.

El reto fundamental que resolvemos es este: las empresas necesitan datos ESG completos para la normativa, los clientes, los inversores y la gestión interna.

Pero los enfoques tradicionales crean sistemas separados para distintas métricas o marcos, procesos manuales que hacen perder tiempo e introducen errores, datos incoherentes que minan la credibilidad y un enfoque de cumplimiento que pierde el valor estratégico.

Nuestra plataforma centraliza la medición y la gestión ESG en todas las áreas que importan. Gestionamos la contabilidad de carbono en todos los alcances, con el alcance 1 y 2 a partir de facturas de suministros y compras de combustible, el alcance 3 a partir de compras y logística, cálculos automatizados con factores de emisión actualizados y portales de implicación de proveedores para recoger datos primarios.

Ofrecemos un seguimiento ambiental integral que cubre el uso de energía y el porcentaje renovable, el consumo y el vertido de agua, la generación de residuos y sus métodos de eliminación, y los impactos de ciclo de vida para el análisis a nivel de producto.

La medición del desempeño social integra métricas de plantilla de los sistemas de RR. HH., el seguimiento de incidentes de salud y seguridad, los registros de formación y desarrollo, y las auditorías sociales de la cadena de suministro con sus hallazgos.

La documentación de gobernanza incluye políticas y procedimientos, evaluaciones de riesgos y mitigación, seguimiento y reporte del cumplimiento, y registros de la relación con los grupos de interés. El reporte multimarco cubre la CSRD con doble materialidad, las divulgaciones climáticas del TCFD, los cuestionarios de CDP, los estándares GRI, las métricas SASB y los informes a medida para clientes o inversores.

Lo que nos distingue empieza por nuestro enfoque de fuente única de verdad.

Los datos se recogen una vez y se usan en todos los marcos, lo que garantiza coherencia entre informes y mantiene pistas de auditoría que documentan las fuentes.

Automatizar donde importa significa integración con los sistemas existentes, cálculos automatizados que siguen metodologías reconocidas, gestión de flujos de trabajo para la recogida de datos y generación de informes a partir de plantillas.

Ofrecemos flexibilidad para tus necesidades con un enfoque modular que crece contigo, una estructura personalizable para tus sectores y operaciones, y una arquitectura escalable desde una sola sede hasta operaciones globales.

La experiencia integrada en la plataforma incluye metodologías alineadas con las mejores prácticas, marcos actualizados cuando cambia la normativa y orientación sobre materialidad y priorización.

Nuestro enfoque en los resultados aporta análisis que identifican oportunidades de mejora, seguimiento de objetivos que controla el progreso, comparativas con otras empresas y conclusiones que respaldan las decisiones.

Las empresas que usan nuestra plataforma reducen el tiempo de reporte entre un 60 % y un 80 %, mejoran la calidad del dato con automatización y validación, aumentan la confianza de los grupos de interés con datos auditables, identifican ahorros de costes en oportunidades de eficiencia y toman mejores decisiones con conclusiones ESG integradas.

Pero, sobre todo, convierten la medición ESG de una carga de cumplimiento en una herramienta de gestión que impulsa el desempeño y crea valor. No pretendemos ser todo para todos.

Nos centramos en las empresas que necesitan medir su desempeño ESG en serio y usar esa medición para gestionar mejor su negocio. Si quieres verlo en acción, puedes solicitar una demo.

Preguntas frecuentes (FAQs)

¿Por dónde debería empezar con la medición ESG?

Empieza por la contabilidad de carbono, en concreto por las emisiones de alcance 1 y 2.

Te da un punto de entrada manejable, con datos relativamente accesibles y metodologías probadas.

Cuando la contabilidad de carbono funcione, amplía al alcance 3 y a otras métricas ambientales. Añade las métricas sociales y de gobernanza según su materialidad para tu negocio. No intentes medirlo todo a la vez.

¿Qué precisión necesitan mis datos?

Depende del caso de uso. Para el reporte regulatorio, necesitas una precisión que resista una auditoría. Para la gestión interna, al principio pueden bastar datos correctos en su orientación que muestren tendencias.

El objetivo es la mejora continua. Empieza con los mejores datos disponibles, documenta las limitaciones y mejora con el tiempo. El dato perfecto no debería ser un obstáculo para empezar.

¿Debería contratar a alguien para gestionar los datos ESG?

La mayoría de las empresas necesita recursos dedicados cuando la medición ESG va más allá de la contabilidad de carbono básica. Pero el puesto no consiste solo en recoger datos. Se trata de:

  • Coordinar entre áreas
  • Gestionar sistemas y procesos
  • Analizar resultados para extraer conclusiones
  • Reportar a los grupos de interés
  • Impulsar iniciativas de mejora

Que contrates a alguien o reasignes a personal existente depende del tamaño y la complejidad de tu organización.

¿Cómo consigo que los proveedores aporten datos?

La implicación de los proveedores requiere una estrategia clara:

  • Comunica qué necesitas y por qué
  • Simplifica el envío de datos con plantillas y portales
  • Prioriza primero a los proveedores de mayor impacto
  • Ayuda a los proveedores a calcular sus datos
  • Incentiva la participación mediante contratos o reconocimiento

No esperes una respuesta perfecta de inmediato. Es un esfuerzo de varios años que exige construir relaciones.

¿Cuál es el retorno de la inversión de la medición ESG?

El retorno directo procede de:

  • Ahorros de costes por mejoras de eficiencia
  • Mejores condiciones de financiación al demostrar el desempeño ESG
  • Contratos ganados al cumplir los requisitos de los clientes
  • Mitigación de riesgos al identificar y abordar problemas

El retorno indirecto incluye:

  • Mejora de la reputación
  • Atracción y retención de talento
  • Innovación derivada del enfoque en sostenibilidad
  • Resiliencia por entender los riesgos

Pero mirar el ESG solo desde el retorno de la inversión pierde de vista lo esencial. Para muchas empresas, se trata de acceso al mercado. No medir significa quedar excluido de oportunidades.

¿Cuánto tarda en madurar mi sistema de medición?

La madurez es un camino, no un destino. La mayoría de las empresas avanza por etapas:

  • Año 1: contabilidad de carbono básica y recogida de datos fundamentales
  • Años 2 y 3: alcance 3 ampliado, métricas sociales y sistemas integrados
  • Años 4 y 5: datos de alta calidad, reporte multimarco y uso estratégico

Pero esto varía según el punto de partida, los recursos y la presión. Las empresas que afrontan requisitos regulatorios inmediatos o exigencias de clientes aceleran el ritmo.

La clave es un progreso constante, no plazos arbitrarios.

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